
PALABRAS ALUSIVAS
Familias, chicos, chicas, docentes:
El 24 de marzo es una fecha que como escuela desde el año pasado decidimos tomar con mucha fuerza. Creemos y sostenemos que el ejercicio de la memoria, de recordar y pensar sobre lo sucedido, es importantísimo para construir la democracia que deseamos y soñamos.
Este año nos encuentra lejos. La situación es rarísima: hablándole a cámaras, escribiendo y leyendo mensajes más que escuchando voces, aislados y aisladas. Nuestros cuerpos están en cuarentena, pero la memoria no: como equipo docente decidimos defender este acto con las herramientas que contamos, e invitarles a que en sus hogares se charle y se ponga sobre la mesa la última dictadura militar, uno de los momentos más tristes y oscuros de nuestro país.
Para hablar de la dictadura, a los docentes nos dicen desde el Ministerio que usemos el término “terrorismo de Estado”. Esto quiere decir, muy resumidamente, que desde el gobierno militar se usaron diferentes métodos para que la gente tenga miedo y así poder desarrollar su modelo de país.
Es que la gente con miedo no se solidariza. No extiende la mano ni ayuda, porque tiene miedo que le pase algo. La gente con miedo piensa en el de al lado como un enemigo, como un estorbo que lo puede complicar. El objetivo era romper ese lazo humano. Todavía nos está costando recomponerlo: dejar de pensar en el de al lado como peligroso. En las situaciones de crisis como la que estamos viviendo hoy, en donde todos y todas tenemos mucho miedo de lo que está pasando, se nos pone a prueba de pensarnos solidarios/as, unidos/as, responsables.
Una forma de volver a juntarnos es cantando. Porque cuando uno canta se conecta con otras personas: las que compusieron esa canción, las que también les gusta, las que tienen una historia o anécdota con esa canción… Encontramos que somos un montón quienes cantamos las mismas canciones en el jardín de infantes… que el himno argentino nos genera algo cuando lo cantamos juntos… que quizás la música que escuchamos algunos/as docentes es la misma que escuchan algunos familiares o los chicos y chicas mismos.
Por eso el proyecto que estábamos preparando para este acto nos invitaba a cantar. Pero no cualquier cosa, sino esas canciones que hacen a la historia de nuestro país: aquellas que la dictadura decidió prohibir porque consideraba peligrosas.
Un artista que a mí me gusta mucho llamado Gabo Ferro dijo esto:
“La canción es algo que debería ser, si no lo es, sumamente peligrosa. Porque tiene esa cosa de colarse en la cotidianedad y en la permanencia de lo cotidiano: se maneja de manera horizontal, todo el mundo la canta, todo el mundo puede cantarla… y puede decir cosas tremendamente movilizantes. Y una dictadura efectivamente se rebela contra todo aquello que no pueda manejar. Entonces la canción es como el agua: se cuela, se cuela, se cuela. “
Me quedo con una idea. Una canción es indomable: nos ayuda a decir cómo nos sentimos, qué pensamos, contar una historia o explicar una idea. Quizás no la escribimos nosotros, pero rápidamente la hacemos propia cantándola. Por eso era tan importante para la dictadura prohibirlas. Y por eso es tan importante para nosotros/as como escuela y como sociedad volver a cantarlas.